Las creencias de HeartCry en cuanto a la doctrina de la iglesia
Es nuestra oración que esta carta los encuentre creciendo en la gracia y conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo. Esta carta tiene un propósito de aclarar algunas de las creencias de HeartCry en cuanto a ciertas doctrinas. Por causa de alguna confusión creemos que es necesario que todos sepan nuestra convicción acerca de lo siguiente:
  1. Hermenéutica (los métodos usados para lograr una correcta interpretación de la Biblia):

    Creemos que la Biblia es el único estándar autoritativo para la fe y practica Cristiana. Sin embargo, aunque las Escrituras son infalibles, nuestras interpretaciones de las Mismas pueden ser falibles en ocasiones, debido a que todos los hombres somos naturalmente propensos a fallar/errar. Por esta razón, creemos que, después de hacer nuestra propia interpretación de las Escrituras, en su contexto histórico y gramático, también debemos comparar nuestra interpretación con la interpretación de los maestros aprobados por Dios a través de las edades de la Iglesia. Si nuestra interpretación no puede ser aprobada por la interpretación histórica de la Iglesia, o si es contradicha por la gran mayoría de los maestros aprobados por Dios, entonces creemos que es sabio considerar la validez y precisión de nuestra interpretación. Aquellos que solo se limitan a leer sus Biblias y a predicar sus propias interpretaciones privadas de las Escrituras, como si tales interpretaciones fuesen la misma autoritativa Palabra de Dios, sin comparar sus propias interpretaciones con las interpretaciones de la Historia Cristiana, están exponiendo a gran peligro de desviación de la verdadera fe, no solo a sus propias vidas, sino también a la de las personas o congregación/es que enseñan e influencian.

  2. Doctrina del amor de Dios: Su aplicación al mundo entero y su aplicación a la predicación de los no convertidos:

    Nosotros creemos que Dios tiene un amor sincero y real por el pecador, aun por el hombre no elegido. Creemos que debemos proclamar el amor de Dios a todos los hombres, sin excepción, como una motivación para que ellos se arrepientan y crean en el Evangelio. Una de las características del amor es la benignidad (1Cor 13:4), y es precisamente el ejercicio de la benignidad de Dios (Rom 2:4) lo que conmueve al pecador a su arrepentimiento; de modo que el propósito del evangelismo, aún para con aquellos que no van a responder al llamamiento del evangelio, no se reduce al solo fin de dejarles sin excusa o de aumentarles la condenación, como si Dios no fuese sincero y benigno en la oferta universal de reconciliación. Es necesario que un hombre, para llegar a ser un verdadero convertido, logre amar a Dios, pero biblicamente ningún hombre llegará a tener un amor por Dios a menos que primeramente comprenda que Dios le ama y le ha amado en gran manera (Juan 3:16; 1Juan 4:19). Creemos firmemente que Dios posee, por causa de su amor, la disposición de recibir en reconciliación a toda criatura, que tal es su deseo, y que se entristece por el rechazo de quienes no aceptan las exigencias de su amor (Juan 5:34,40; Rom 2:4; Hech 17:30; Marc 16:15; Mat 23:37; Deu 5:19; Eze 33:11; Joe 2:13; 2Cor 5:20; 2Ped 3:9). La doctrina del amor de Dios por el mundo es sumamente importante, porque afecta nuestra interpretación del carácter (es decir, el entendimiento de la Persona o Personalidad de Dios) y las obras de Dios.

  3. Doctrina del liderazgo en la iglesia:

    No creemos que los ancianos tienen el derecho de tomar decisiones importantes para la iglesia sin primero explicar a la iglesia las razones bíblicas que sustentan las decisiones; además, los ancianos necesitan dar a la iglesia tiempo para orar, hacer preguntas en cuanto a las decisiones a tomar, y dar concejos al respecto. Cuando los lideres comienzan a tomar decisiones independientemente de la iglesia, o cuando comienzan a exaltarse en el caso de que un miembro discrepe con ellos, de tal manera que hacen notar que cualquiera que esté en desacuerdo con ellos está en desacuerdo con Dios, es una evidencia de que hay serios problemas en el entendimiento y carácter de los líderes. Este tipo de liderazgo es opresivo para el cuerpo de creyentes. Los ancianos se convierten en la voz de Dios y cualquier persona que no está de acuerdo con ellos es considerada rebelde y comenzará a recibir constantes amenazas y amonestaciones de disciplina. También debe existir igualdad entre los ancianos. Cuando los ancianos comienzan a usurpar la autoridad de la congregación, existe también usualmente un anciano que usurpa la autoridad de los otros ancianos, con el fin de mantenerlos bajo su dirección y mando.. Creemos que el reconocimiento de la guía de parte de Dios para la toma de decisiones importantes no se limita solo a la opinión de los ancianos, sino que dicha guía proviene de la unanimidad de la voz/opinión de toda la congregación.

  4. La doctrina de la disciplina de los miembros de la iglesia:

    Nosotros no encontramos ningún respaldo bíblico ni histórico para aprobar la enseñanza que dice que, aquellas personas que han sido disciplinadas por la iglesia, ya no tienen ninguna posibilidad de ser redimidas por Dios y reconciliadas con Dios. Creemos que toda disciplina practicada en la iglesia debe tener como propósito el buscar la redención y restauración del excomulgado. Toda disciplina debe ser realizada en el Espíritu de Cristo, es decir, manifestando los frutos del Espíritu Santo en el trato para con el acusado (Gal 5:22,23).

  5. La doctrina de la disciplina de los niños:

    Aunque afirmamos la disciplina consistente de los niños, rechazamos toda disciplina severa, desde el uso excesivo de la vara hasta el uso de la vara con jóvenes mayores, amenazas iracundas de condenación eterna, o el encerrar a un niño en su cuarto por varios días consecutivos. Creemos que la verdadera disciplina, la que no produce desaliento (Col 3:21) ni resentimiento (Ef 6:4) en los niños y jóvenes, debe ser realizada con un espíritu amoroso, santo y manso. También creemos que la disciplina, para que sea efectiva y no destructiva, debe ajustarse a la fragilidad mental, emocional y física de los disciplinados.

  6. La doctrina de la santificación:

    Nosotros creemos que el Cristiano crece en piedad y devoción para con Dios por medio de crecer en su conocimiento de la Persona y obra de Cristo a su favor. La santificación proviene de un creciente conocimiento de Jesús que produce más y más satisfacción en el creyente, satisfacción que lo lleva a despreciar más y más la oferta de placer que el pecado le hace, y satisfacción que lo lleva a amar más y más a la Persona de Cristo y sus mandamientos. Por lo tanto, para que el cristiano pueda crecer en santificación, es necesario que se exponga a la constante predicación Cristo-céntrica y expositiva de la Palabra. Las predicaciones sobre las demandas radicales del discipulado y la fuerte exhortación tienen su lugar. Sin embargo, la abundancia de predicación áspera y severa sin exposición de las grandes verdades de la fe, terminarán aplastando el alma de los santos, y manipulándolos para que sirvan al Señor, no como el resultado del gozo en Cristo (Mat 13:44), sino por temor a la condenación. Por tanto, es la observación de Cristo y no la sola observación de la ley (y menos la observación de leyes y reglas inventadas por hombres), la forma que Dios diseñó para que desarrollemos la pureza. La ley existe para guiar la obediencia del creyente, pero solo Cristo puede motivar el corazón del creyente para que sea sincera, amorosa y gozosamente, más obediente.

  7. Finalmente, el uso de la autoridad pastoral para la coerción e intimidación de los hermanos, por medio de gritos, insultos y amenazas, no tiene nada que ver con el carácter de un pastor conforme a la Palabra de Dios.


    Representantes de HeartCry Missionary Society

    1. Videos de HeartCry: vimeo.com